Agua helada para refrescar el cerebro de Beethoven

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A Beethoven le gusta el agua helada. Foto: Pixabay

Ludwig van Beethoven fue el compositor y pianista alemán que marcó el período más importante de la música considerada erudita. Conocemos bastante de su historia, como por ejemplo que compuso nueve sinfonías, con la gran innovación de agregarle coro a la 9, en Re menor, opus 125, la última que escribió cuando ya había perdido por completo su audición.

También sabemos que compuso solo una ópera (Fidelio), 32 sonatas para piano, para violín y para violín y piano; y apenas un concierto para violín y cinco para piano. Además de que sus últimas composiciones las escribió completamente sordo tuvo hepatitis, cirrosis, enfermedades atribuidas al alto consumo de alcohol y también se enfermó de neumonía.

A los 32 años comenzó a sufrir problemas de audición y 14 años después escuchaba nada, pero siguió escribiendo prácticamente hasta su muerte. Incluso se dice que una décima sinfonía la dejó inconclusa, pero eso no ha sido comprobado. Cada cierto tiempo algún crítico de música afirma conocer que en un museo la partitura inconclusa se mantiene en secreto o está escondida.

Lo que han encontrado los biógrafos

Lo que también cuentan algunos biógrafos del músico alemán es que cuando se sentaba a escribir acostumbraba a rociarse la cabeza con agua helada. Decía Beethoven que eso le permitía estimular su cerebro para que sus composiciones alcancen la perfección.

Muchos creen que logró la perfección armónica en todas sus obras, incluso en sus bagatelas como por ejemplo Para Elisa, una obra pianística considerada fundamental para quienes comienzan a estudiar piano. Otro músico alemán, Franz Schubert, fue el portaestandarte de la antorcha durante el funeral de Beethoven el 29 de marzo de 1827. Al año siguiente Schubert falleció. A propósito de este otro gran músico alemán es muy conocida su Sinfonía 8, denominada Inconclusa, que no fue la última que escribió, pero nadie sabe si realmente la completó o la perdió; también es probable que se haya confundido y la rompió, tal como hacían muchos músicos de la época cuando consideraban que su obra no sonaba bien.

Por Fernando Larenas

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