¿Qué hacer con las carreras desenfrenadas?

Los accidentes en la González Suárez siguen

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Dentro de una jardinera de no más de dos metros de largo, junto a un joven árbol de arupo ya sin flores, quedaron los dos cascos de dos jóvenes tras una vertiginosa carrera por la avenida González Suárez.

Una vía que tiene restricción de 30 kilómetros de velocidad máxima y que nadie respeta, tampoco la pareja que, tras chocar el costado de un automóvil parqueado, fue a parar a una clínica. “Uno de ellos directo al quirófano”, tal como comentó uno de los agentes de tránsito mientras anotaba todos los detalles del accidente ocurrido aproximadamente a las 19:30 del viernes 6 de septiembre de 2019.

 El funcionario de tránsito evitó entrar en más detalles, sin embargo otro colega comentó que las dos personas huían de otros vigilantes para evitar un control. Tampoco nadie pudo precisar qué velocidad aproximada marcaban las motocicletas; lo único seguro en esa noche era que nadie respetó el límite de velocidad y que el conductor de la moto accidentada seguramente perdió el control 20 metros antes, al pasar por sobre un reductor de velocidad frente a la calle Jacinto Bejarano.

La AMT estuvo en el accidente de tránsito.
El accidente de tránsito el 6 de septiembre. Foto: Fernando Larenas.

En la desenfrenada carrera los motociclistas pasaron al menos sobre cinco pasos cebras, en los cuales se supone todos deben dejar de acelerar. Pero eso es utópico en la González Suárez que a lo largo de las dos vías tiene restaurantes, farmacias, bancos, cafeterías, tiendas de víveres, incluso un colegio, en cuyos rótulos de advertencia se lee “velocidad máxima 25K”. Frente al colegio se han registrado choques, más al norte atropellamientos y un pánico generalizado entre los residentes del barrio del norte de la capital.

Las medidas por la seguridad

La inseguridad por lo menos ha disminuido con la presencia de unidades móviles de la Policía Nacional que se estacionan indistintamente a lo largo de la avenida, mientras otros policías patrullan a bordo de un cuadrón. Las medidas de seguridad fueron tomadas después de muchos reclamos de los residentes del barrio por los permanentes robos y asaltos.

Pero el exceso de velocidad y el no respeto a los peatones es un problema crónico que parece no tener solución, ni siquiera donde está ubicado el colegio. Ahí se ve a niños cruzando a toda prisa para evitar ser atropellados; los conductores prefieren pitar y no frenar o disminuir la velocidad.

La vida de los demás importa muy poco; el no conocimiento de las leyes del tránsito también influye para que los peatones sean lo menos importante en la ciudad.

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