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A los niños hay que hablarles de esperanza

«Ha sido especial, ya que mi esposo ha podido compartir tiempo con nuestra niña», cuenta Liceth, una vecina de la González Suárez. Y —sigue— «él se encarga de jugar con ella. Sobre todo porque los niños crecen tan rápido que hay momentos que no se pueden repetir».

Y a este fenómeno social lo califica como increíble la psicóloga infantil y psicoterapeuta Rosa Andrade. «De lo negativo hay que rescatar lo positivo». ¿Por qué? La especialista cree que la familia se reestructurará de mejor manera.

Se establecerán normas de manejo familiar de mejor manera. Papá y mamá se van a involucrar en la educación de los niños y los pequeños valorarán el afecto y entrega de los padres, antes lo hacían pero ahora es de 24 horas. Será una retroalimentación familiar.

Una de las claves para el establecimiento de esas «nuevas normas familiares» arrancó desde el momento que empezó la cuarentena. La psicóloga y terapeuta familiar considera que una de las mejores cosas del aislamiento social es la oportunidad de trabajar con los hijos.

Una de las cosas, que seguramente muchos padres ya han descubierto en la segunda semana de cuarentena, es que se requiere organizar el día a día en la familia. El propósito es evitar, entre otras cosas, que los pequeños se estresen.

«En este momento todavía no hay estrés, pero si la situación se mantiene por tres semanas o más, los niños ya no van a dormir, comer (tranquilamente) e insistirán en salir», advierte Andrade. Entonces, los padres deben prevenir con actividades diarias.

La especialista apela a la creatividad de los padres. Deben, sugiere la psicóloga infantil, comenzar por ser creativos con juegos confeccionados de material reciclado, por ejemplo. Involucrarse con los juguetes de los niños. Hacer bailoterapia familiar, cantar, dibujar; actividades propias de los niños y que diviertan a los adultos.

También depende de la edad de los infantes. En el caso de la familia de Liceth no hay una rutina establecida porque «dependemos de las horas que nuestra bebé duerme».

Paola y Manuela son madre e hija. Viven en la calle Muros. Desde el lunes 16 de marzo del 2020 establecieron una rutina (de lunes a viernes). Manuela, de 13 años, cumple sus tareas escolares y asiste a clases virtuales y su mamá teletrabaja. «Lo bueno es que compartimos las comidas y estamos para ayudarnos», dice Paola, quien es diseñadora gráfica.

Durante la semana laboral dedican la mayoría del tiempo a sus tareas escolares y laborales y el fin de semana compartieron más tiempo para las dos. Manuela tiene diabetes, su mamá asegura que se maneja muy bien. «Mi soporte fue comprarle las medicinas necesarias para estar tranquilas por un mes».

¿Se debe explicar a los niños lo que ocurre?

Carla Soria, mental coach, sugiere leer a los niños el cuento Rosa contra el virus. Ayuda a explicar, de una manera sencilla, qué es un virus y «gestionar sus emociones», como se anuncia en la presentación del texto. Esto en el caso de los más pequeños.

Los más grandes, según la psicóloga Rosa Andrade, ya recibieron información en la escuela y colegio antes de la cuarentena. Eso sí, recomienda que los padres, si es que los chicos están interesados, escuchen las noticias con sus hijos. De esa manera pueden explicarles si algo no entienden. La idea es no alarmarles y acompañarles en un proceso de entendimiento de la situación.

A los niños hay que hablarles de esperanza, recomienda la psicóloga. Eso ayuda a mantenerlos sin estrés y “vivos psicológicamente”; incluso para los adultos.

Paola, en ese sentido, tomó precauciones antes que se institucionalizara el distanciamiento social. «Le he hablado de la necesidad de que ella tome precauciones porque está dentro de un grupo vulnerable». La madre insiste siempre en el lavado de manos en casa. De igual forma está pendiente de desinfectar las computadoras, celulares, lugares donde trabajan diariamente.

¿Qué pasa con los papás?

«Los padres también se estresan», responde la psicoterapeuta Rosa Andrade. Para muchos, aunque sin generalizar, será complicado adaptarse a pasar todo el tiempo en casa. Sin embargo, muchos estarán felices con este encuentro de la familia.

A criterio de la psicóloga de niños, el padre se puede estresar más porque en el contexto ecuatoriano, si se hace una generalización, pasa más tiempo fuera de casa y tiene menos vínculos con las tareas domésticas. Por ello, la especialista sugiere que el padre sea ayudado por su pareja. «Es un trabajo en equipo, la esposa lo debe guiar, organizar; hacer cronograma de actividades (arreglar el jardín, limpiar la casa, tender camas)». 

Los niños asisten a clases virtuales en horarios delimitados por las escuelas y colegios. Si son dos niños, sugiere la especialista, un padre se dedica a uno de ellos y la pareja al otro. Si es un solo pequeño se alternan e incluso en las materias que son más afines. Si al padre le gustan las ciencias naturales, ayuda en esa asignatura y la mamá en matemáticas, si es de su gusto. Los dos deben coordinar las actividades, ninguno de los dos debe llevar el peso para que puedan sobrellevar la familia entera.

También es bueno limitar el tiempo para usar equipos electrónicos. Durante la cuarentena las especialistas recomiendan que se delimiten más los tiempos de uso. Además que los padres y hermanos se involucren, por ejemplo, en jugar videojuegos; siempre con el mismo criterio de limitar los tiempos.

Las nuevas reglas familiares aparecerán del día a día. La esperanza es que la pandemia sea un parteaguas para la sociedad y la familia, en cualquier de sus expresiones, tenga un renacer.

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Escrito por Marcos Vaca

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