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Las casualidades de Ramiro Moncayo son fotografías

El tiempo y la paciencia tienen la palabra. Ramiro Moncayo espera que llegue el día para volver a la montaña. Es su pasión. Tal vez pocos vecinos saben que él disfruta de la inmensidad de la naturaleza, lo que sí conocen los residentes es que Ramiro saca buenas fotos del barrio y su entorno.

Durante los días de confinamiento ha compartido fotos geniales (por buscarles una adjetivo) en el chat de WhatsApp del barrio. Le han escrito para elogiar las gráficas. María Pérez le escribió, por ejemplo: «Que belleza! Tienes una hermosa vista @Ramiro Moncayo. Me encanta que compartas estás fotos …siempre me sacan una sonrisa y me llenan el alma 💗», tras ver esta foto.

Desde su departamento fotografía Quito.

Su departamento tiene vista hacia el Ruco Pichincha y eso para él es una ventaja. Además, que a diario madruga, cosa que le permite sacar envidiables gráficas mientras desayuna (a las 05:30). Nuevamente, la casualidad se descubre ante él, Quito se muestra hermoso a esas horas y le entrega su lado más fotogénico.

Parecería obra del azar la ubicación de su departamento frente al Ruco Pichincha. Es su montaña favorita. La ha subido 39 veces, desde hace 5 años. Ramiro tiene 65 años.

Cada momento cuenta o cada casualidad es válida para una fotografía. Ramiro, quien ha vivido 20 años en la González Suárez, se siente como un vaquero con un revolver con su cámara: listo para disparar el obturador cuando ve un paisaje. «Siempre voy armado con el celular listo. A veces voy en la carretera, veo algo, me paro, lo tomo y lo guardo». Eso le permite recordar sitios que muchas veces no los mira adecuadamente.

También al atardecer. «Con mi esposa Vicky, nos hacemos una cena ligera y aprovechamos para ver el atardecer y la casualidad nos muestra el momento en que el Sol se oculta y puedo sacar una gráfica y comparto con los vecinos».

Su gusto por la fotografía nació, como debía de ser, por las casualidades, como muchas cosas en la vida. La primera fue empezar en el ciclismo de montaña. Eso, obviamente, le llevó a las zonas rurales de Ecuador. Le permitió el privilegio de descubrir paisajes que solo la memoria de su mente guarda. Ramiro recorrió sitios de Pichincha, Tungurahua, Imbabura, Cotopaxi, Napo, Chimborazo, Santo Domingo de los Tsáchilas, Esmeraldas, Carchi…

El gusto por el ciclismo hizo que conociera otros aficionados por el deporte. «Con el propósito de recordar esos gratos momentos, andaba con una camarita de bolsillo (Sony), luego una Casio todo terreno», recuerda Ramiro.

El paso de los años y la tecnología le permitió equiparse con una GoPro y ahora lleva en su celular una buena cámara. Hizo un análisis y determinó que un Huawei P30 Pro era la mejor opción. Nunca ha estudiado formalmente fotografía, pero sí le gustaría hacerlo y comprarse un equipo profesional. «Me ha dado pena, por ejemplo, estar a más de cinco mil metros en los Ilinizas y no tener un buen pulso para sacar una buena fotografía».

Hace cinco años empezó en el senderimos y montañismo de media montaña. Sus amigos le abrieron ese camino y logró hacer las cumbres del Sincholagua (4.873 msnm) Corazón (4.790 m), Guagua Pichincha (4.794), Morurco (4.880), Imbabura (4.630), Iliniza Norte (5.126), Rumiñahui (4.721)… Lo mejor de los recorridos es el paisaje y eternizarlas en una fotografía.

«Yo no les digo fotografías, las llamo gráficas del recuerdo».

Durante los últimos 15 años de senderismo, montañismo, ciclismo han permitido a Ramiro construir un archivo. «Jornadas de entre 5 y 10 horas en la montaña permiten tomar buenas fotografías». En el montañismo va 5 años y trataba de hacerlo cada fin de semana. Ese cúmulo de experiencias y aventuras ya está recopilándose en su cuenta de Instagram con leyendas como «desde mi punto de vista».

Lo bello se comparte. Ramiro, durante su vida profesional, hizo muchos amigos extranjeros en Ecuador. Ellos ya se han ido, pero le piden que muestre cómo está el país. La mejor manera de relatar cómo está es con sus gráficas. «Tengo (fotos) del Centro Histórico de Quito, montañas, lagunas. Les envío y son felices con las cosas que vieron en el país».

Pero ese espíritu por compartir no solo está en enviar fotos. Ramiro también enseña sus conocimientos a su nieta Brenda, con quien estaba haciendo montañismo hasta antes del confinamiento. «Cuando esto pase, volveremos», dice con la esperanza de que el tiempo le permita graficar la naturaleza.

Esta gráfica con su nieta Brenda lo llena de emoción.

¿Qué foto quieres tomar y no has podido?

«Una luna llena naciente y gigante sobre el Cayambe, pero para eso necesito un buena cámara con bastante zoom y trípode. Al menos tengo estas, logradas desde mi apartamento y con zoom del celular 🤓».

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Comentarios

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  1. Excelente y muy altruista hoby. Ramiro es un aficionado experto y con sublime gusto fotográfico. Tengo el honor de contarme como uno de sus amigos. Adorno agregado a su persona es el montañismo como hermoso y dignificante deporte. FELICITACIONES RAMIRO. LINDO REPORTAJE señor Vaca.

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