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Howard Taikeff dibuja casas para encontrar la esencia de su gente

Cada vez que el escultor Howard Taikeff sale a caminar por las calles de Tumbaco para explorar y buscar cosas que quiere dibujar, encuentra una casa llamativa que se muestra ante él para ser retratada.

Las viviendas de adobe y de teja, las de techos colapsados, las que tienen cables de luz sueltos, las de detalles e imperfecciones son las preferidas para su arte. Cuenta que cuando las observa nace en su interior una emoción fuerte que no sabe explicar.

Siente que cuando las dibuja va descubriendo, historias y metáforas de él mismo que no puede entender. Es como si le estuvieran diciendo algo y le presentaran códigos por descifrar de la historia de un lugar y de las personas que habitan allí.

Dibujar para buscar la esencia de las cosas

Howard no se considera un artista intelectual ni comercial, prefiere ser auténtico. Cree que el verdadero arte es más bello cuando nace de una reacción emocional que cuando tiene lineamientos para su validación.

Cuando el arte refleja la vida en si es más bonito más espontáneo, natural y auténtico.

Howard Taikeff, pintor y escultor

En el estudio de su casa guarda obras de arte desde retratos de casas antiguas hasta esculturas sobre hechos como el 30S. Le gusta representar las cosas de un lugar de forma más profunda, las huellas de una cultura y los símbolos que para los ecuatorianos son indiferentes. Por ejemplo, para él las tortas coloridas y pomposas en vitrinas de las panaderías reflejan la vestimenta habitual de hombres y mujeres.

Estudio de arte de Howard Foto: Salomé Mediavilla

Todo eso lo ve reflejado en el centro de la parroquia. Según él, el centro es como un corazón latiendo porque hay estilo en todo lado, colores, texturas como «chicle de ojo».

Es un sitio donde se nota el tiempo, lo antiguo lo nuevo, la tradición, la manifestación de la vida en su máxima expresión. Similar al siglo XIX en Francia cuando había un movimiento de gente que iba pintando en el campo la vida en base a gráficos para buscar rescatar los valores  .

Le gustaría hacer una exhibición gratuita con los retratos de personas y las casas, paisajes y de sus esculturas para que la gente admire su propia interpretación del arte y de Tumbaco.

Tumbaco un potencial para el arte

Tradicionalmente la parroquia ha sido conocida por ser cuna de arte por la importancia para su desarrollo en el valle. Howard cree que es un buen lugar para pintar porque hay muchas cosas y tendencias de la cultura ecuatoriana que se muestran sin pretensiones.

Aquí él ha podido apreciar la conexión humana que tiene la gente con su lugar, con sus vecinos y con su familia. Menciona que para él esa es la verdadera felicidad porque son cosas que ya no existen en muchos lugares.

Cuando vives en Tumbaco ves la vida en si, todo es tan vivo, presente y revelador de la condición humana. No hay pretensiones.

Mercado de Tumbaco sección de carnes Foto: Salomé Mediavilla

Siempre que dibuja una casa el dueño sale a conversar con él y a contar sus anécdotas porque la gente es muy abierta. Ha encontrado narrativas detrás de todo y una conexión que tiene la gente con lo suyo.

Llegó desde Nueva York a Ecuador hace 28 años y vino a Tumbaco hace 10. Actualmente, pinta, prepara obras y da clases en la Universidad San Francisco. Le gusta mucho vivir en la parroquia y se ha enraizado porque siempre ha sido acogedor y en el contacto con sus vecinos y la gente jamás se ha sentido extranjero.

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Un comentario

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  1. Es interesante concer que en nuestra querido Tumbaco existen grandes artistas en las diferentes expresiones del arte. Sigan adelante dando a conocer más cosas interesantes sobre nuestra parroquia.

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Escrito por Salomé Mediavilla

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