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En el taller de arte de María se pinta con libertad

El taller de María Pérez en Guápulo

Muy poquito hay que caminar para llegar al taller de María Pérez. Está cerca, en Guápulo, en una casa que puede inspirar solo al recorrerla. La casa tiene sus años pero sobrevive al tiempo con los colores de los artistas que ahí crecen.

El taller es una suerte de refugio de aquellos que quieren crear con libertad. Aunque sin saberlo, esa fue la razón por la que llegaron Antonio Pallares, Adriana Endara y Maya Cuvi. Ellos querían aprender a pintar y encontraron más que eso.

«Hay un balance entre libertad y guía hacia los caminos que debes ir», aclara Antonio, uno de los aprendices de María. A él le gusta que la artista le ponga desafíos para explorar. «Pero también hay libertad porque podemos salirnos de una idea».

Dibujos, máscaras, pinceles y pinturas componen el ambiente. Hay un hermoso desorden de colores, como si todo el taller fuera un cuadro en proceso de creación. María interactúa con los talleristas. Los conoce por años. Antonio y Maya llegaron hace cuatro años. Adriana hace dos.

Una vez por semana van dos horas. Parecería poco tiempo, los aprendices dicen que es suficiente; el arte no tiene tiempo y menos cuando es divertido. María -insiste- gusta mucho de retar a sus alumnos. Los ha hecho incluso dibujar con los pies como una forma de estímulo y «han salido cosas hermosas».

Los colores en el taller de María Pérez

La importancia de una educación artística

María también da clases de arte a niños, un día a la semana; 2 horas al día.  «Los guaguas tienen creatividad, solo que se va perdiendo», dice la artista ecuatoriana.

La educación artística es importante porque ayuda a buscar dentro de uno mismo. Son procesos de introspección y de expresión. «Los niños tienen esto muy innato, pero yo los estimulo en las clases», explica.

María es apasionada por el arte. Se le nota en sus frases. «Expresarte con arte es como cultivar el alma, crece tu ser interior». Acota que una persona que tiene desarrollada la creatividad será ingenioso en el futuro.

Los niños que llegan al taller pueden ver a una artista en acción.  Las clases son en grupos pequeños. María también insiste que en su espacio los chicos se mueven con libertad. «El niño o el joven pueden sacar sus propias ideas. Les expongo a un montón de propuestas y materiales». Y los niños logran integrarse al taller, a hacer cosas sueltas. Generalmente, los niños…

 

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